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En el año
de 1977 hubo un terrible accidente en la carretera que conduce de
Danlí a Tegucigalpa; la tragedia fue aún más terrible pues las
quince víctimas fallecieron debido a la falta de asistencia por
parte de ambulancias ; esa ciudad tenía una que casi todo el tiempo
pasaba en reparación.
Durante
una sesión conjunta entre los clubes Rotarios de Danlí y un grupo
de Rotarios de Tegucigalpa Sur, Ricardo, Pedro y Adolfo Sevilla,
Carlos y Jorge Castillo y Reynaldo Zavala, narraban muy
impresionados los acontecimientos. Como resultado de esta plática
varios miembros de Tegucigalpa Sur conversaron con el empresario
Alan Flores, Gerente General de la Corporación Flores, quien además
era socio fundador del club, quien de inmediato dio su apoyo
incondicional a fin de poder donar a Danlí de tan necesaria
ambulancia.
Se envió
el pedido con todos los requerimientos del caso a Japón para que se
fabricase una unidad que contara con todo el equipo necesario para
prestar sus servicios de emergencia. Tres meses después, la misma
fue recibida en Honduras y los miembros del club la fueron a
entregar a Danlí. El recibimiento lo encabezaron los niños de las
escuelas a todo lo largo de la avenida principal y se celebró una
sesión solemne en la Alcaldía Municipal para hacer la entrega formal
del vehículo.
Se empezó
a poner en práctica el lema Rotario:
“ROTARY
ES SERVIR Y COMPARTIR,
COMPARTIR
PARA UNIR” |