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Por: Dor.
Luis Elvir Girón
Mi
experiencia Rotaria se inicia un día Jueves 10 de Octubre de 1981,
fecha en la cual fui juramentado en unión de Víctoria Bravo y José (Trini)
Oquelí en el Country Club de Tegucigalpa durante la 14 sesión
ordinaria del Club Rotario Tegucigalpa Sur. Tengo muy presente esa
vivencia pues experimentamos una honda satisfacción por las muestras
de amistad y simpatía que nos brindaron como bienvenida.
El gran
Cicerón acuñó esta frase “Sine Amicitia Vitam Esse Nulla” (La Vida
no es nada sin Amistad). Esa necesidad que tenemos de relacionarnos,
comunicarnos, de conocer y darnos a conocer, la encontramos en los
principios de Rotary mediante el servicio a los demás. En el Club
Rotario Tegucigalpa Sur encontramos un núcleo de hombres de bien,
con el cual en poco tiempo estábamos inmersos en un interesante y
febril grupo de trabajo, dedicados ya en el aspecto de programas, en
labores de macería protocolaria, acompañando al Comité de Extensión
en visitas a clubes en formación ó a otros amigos.
Esto
aumentó la miríada de amistades y de relaciones en distintas
ciudades del país: Choluteca con los Oliva (Roberto, Ricardo,
Rolando, Mauricio y Arturo), Checho Salinas, Arístides Díaz (QDDG);
Danlí con los Sevilla (Adolfo, Pedro y Ricardo), Rony Zavala, Carlos
Castillo; El Progreso con Juan y Fito Bendeck; Siguatepeque con
Roberto Tinoco (QDDG), Toni Leiva, Oscar Gross; Comayagua con Lolo
Rubio, Tino Ipsilanti, Quirio Orellana; Catacamas con Gilberto
Guifarro, Mel Zelaya, y así otros clubes de otras ciudades y sus
entusiastas socios y activistas.
Pero lo
que más me agrada es la reunión semanal de los Jueves de mi club, en
la que después de escuchar y debatir un tema central, me brinda la
oportunidad de conversar, departir y tratar en broma o en serio los
más diversos temas: la situación del país, la economía, la política,
la juventud, la corrupción, el papel de la sociedad y sus
componentes; alternando estas cosas importantes y serias con el
chiste fino, las bromas elegantes y ocurrentes, el brindis de
ocasión. Todo en un marco de alegría, de respeto y amistad.
Por lo
anteriormente dicho podemos afirmar o señalar algunas de las
características de los socios de nuestro club: a) alguna
informalidad en nuestras sesiones ordinarias en el aspecto de no
exigir saco y corbata; b) ser amplios y amistosos, alegres,
bullarangueros, festivos y jocosos; c) ser justos y equitativos,
reconocemos y manifestamos los méritos propios y los ajenos; d) ser
polémicos y combativos.
Pero lo
que nos identifica dentro de la imperfección humana, es que somos
amigos que tenemos permanentemente nuestras francas manos abiertas,
nuestros brazos amplios y prestos para fundirnos en el fraternal
abrazo con nuestros compañeros y hermanos Rotarios de nuestra
ciudad, de nuestra querida Honduras, de nuestro distrito y de todas
las latitudes de la tierra.
En esto
interpretamos esa frase célebre de Aristóteles: “La amistad perfecta
es la que existe entre hombres buenos, iguales en virtud”. Creemos
vehementemente en el siguiente lema, y el cual nos identifica de
cuerpo entero y a todo color: “ Todos Amigos, Todos Hermanos, Todos
Rotarios”.
Finalizo
estas notas rindiéndole un homenaje a nuestra querida ciudad,
nuestro territorio Rotario, a la que José Joaquín Palma, bardo
cubano, que sufriendo exilio político de su Patria, vivió en
Tegucigalpa y en las primeras décadas del siglo le cantó así:
“Bella,
indolente y garrida
Tegucigalpa ya asoma
Como un
nido de paloma
En una
rama florida”.
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