|

Por: Nany Flores de Theresín
Como
primera Presidenta del Comité Auxiliar de Damas Rotarias
Tegucigalpa Sur (1976-1977), me ha tocado a lo largo de casi dos
décadas ver crecer y desarrollarse a un club Rotario de
características singulares. Cuando hace 20 años fue fundado nuestro
club, las esposas de los socios fundadores creímos que al agruparnos
en un Comité Auxiliar seríamos precisamente eso, “auxiliares” en sus
quehaceres menores, pero no precisamente compañeras en los proyectos
importantes.
Muy
pronto, las 22 esposas comprendimos que éste era un club diferente;
se nos invitó a ser co-protagonistas de grandes decisiones y de las
más hermosas realizaciones, compañeras de aventuras en los más
arriesgados y ambiciosos planes. Ello dio como resultado ese respeto
y reconocimiento obtenido de los hombres, mismo que nos hemos ganado
a pulso y no como una prebenda o dádiva por nuestra condición de
mujeres.
Nuestro
club es uno de servicio que ha enfrentado retos y que está formado
por personas de gran sensibilidad social. Es una avanzada que tiene
como filosofía “Rotary es Servir y Compartir, pero Compartir para
Unir”. Es el club Rotario que contando con sólo 22 miembros se
convirtió en un equipo admirable de trabajo formado por 44 personas
que enfrentaron el reto de organizar una de las más inolvidables e
históricas conferencias en menos de dos meses. Es el club que
rompiendo la tradición de contar sólo con expositores masculinos en
las Jornadas Morazánicas, rompió, repito, la tradición Rotaria
incorporando mujeres oradoras de las cuales tuve el honor de ser la
primera.
Una de
las metas del Club Rotario Tegucigalpa Sur es la de impulsar la
educación en sus diversas manifestaciones, llevando el pan del saber
y la cultura hasta las diferentes comunidades localizadas dentro de
su esfera de influencia. Bajo ese espíritu, ya nuestras dos escuelas
Rotarias han dado hermosos frutos en sólo 15 años de existencia.
El Centro
Cultural “Clementina Suárez” es otra hermosa realidad que ha venido
a enriquecer nuestra cultura y que ha sido, por igual, fruto del
trabajo de Rotarios y Rotarianas Tegucigalpa Sur.
Nosotros,
miembros femeninos del Comité Auxiliar, nos sentimos orgullosas del
rol que hemos desempeñado; los que nos tomaron de la mano, para que
hombro a hombro emprendiéramos juntos una ruta de servicio, se
sienten igualmente satisfechos.
Hoy,
savia nueva nutre el frondoso árbol que es nuestro club. Las nuevas
generaciones, siguiendo los pasos de los “antiguos compañeros”, se
han identificado con esa mística diferente de nuestro club. A sólo 5
años del inicio del nuevo milenio, los hombres y mujeres del Club
Rotario Tegucigalpa Sur, dicen presente a nuestra Patria y a nuestra
sociedad. |